Presentación del libro “Mensajero de los Vientos. Una historia del café”

El pasado lunes día cinco será un día que difícilmente olvidaré. Ni en mis mejores sueños lo hubiera imaginado pero la realidad fue que todo acompañó para que sintiera que estaba dando el mensaje adecuado y me estaban entendiendo. Y lo digo porque la emoción flotó en el ambiente y emocionar no es precisamente fácil.
Familiares, amigos, vecinos… se acercaron a la Finca El Portón para acompañarme y conocer más de cerca el libro en el que he invertido los últimos tres años de mi vida.
Aún no sé muy bien cómo surgió la idea de transmitir la historia de la emigración de la que fueron protagonistas mis tatarabuelos. Tampoco sé cómo me metí en la voragine de investigación en buscadores, registros, museos, archivos, diócesis, ayuntamientos además de la lectura de jornales de la época para acabar sumergiéndome de la cultura escuchando música brasileña, leyendo en portugués, haciendo recetas gastronómicas como feijoada, mandioca y también, por qué no decirlo, caipirinhas varias.
Sorprendentemente, una madrugada a eso de las cuatro de la mañana encontré el libro de embarque en el vapor Bourgogne con fecha de 26 de julio de 1893 en el Puerto de Málaga en la que aparecían los nombres de mis tatarabuelos y sus hijas. Analizando detenidamente los datos comprobé que mi bisabuela Paca, con ocho años, embarcó, lo que significaba que había estado en Brasil y que había cogido café. No pude evitar la emoción de ver cómo 120 años después el paso de mis antepasados había quedado reflejado en un papel y que ya nunca más sería un episodio olvidado. Debía escribirlo, darlo a conocer.
Al día siguiente, siguiendo las pesquisas pude encontrar el documento de entrada en el Puerto de Santos (Brasil) con fecha de 6 de septiembre. Otro subidón emocional más. Era increíble que pudiera encontrar una aguja en un pajar yo, sin haber estudiado Historia ni Archivística ni nada por el estilo. Con respecto a éste tema creo que alguien o algo me ayudó a conseguir esa información, que me la proporcionó de alguna manera para ayudarme a conocer la verdad de ésta historia y que se supiera.
Ha sido tan emocionante descubrir cada documento, encajar cada pieza del rompecabezas en el tiempo, poder ordenar una historia y conocer a sus protagonistas que son mis antepasados que bien puedo decir que he disfrutado mucho con ésta aventura nueva: la de la escritura.
Comprobar cómo aún, en la memoria de los descendientes, se guardan recuerdos de las personalidades y de las vidas de éstas personas no ha sido menos emocionante.
La búsqueda de editorial fue muy cortita. Lo tenía claro porque un amigo mío había publicado anteriormente con ellos y le había ido bien. No necesitaba invertir el poco tiempo que tengo en continuar otra búsqueda que bien podía eternizarse.
Un documento en formato Word de unas quinientas páginas, maquetadas por la editorial se traducían en demasiadas para autopublicar. Así pues, tuve que meter la tijera y recortar hasta que la obra quedara en 344.
El mes de agosto lo he invertido en varias cosas, principalmente en repasar las maquetas que la editorial Círculo Rojo me mandaba con la rapidez de un rayo, estar pendiente de que mi hermano Antonio me hiciera la imagen de portada, Juan José Mestanza los árboles genealógicos y Manuel López el prólogo. Ha sido bastante movidito el verano y todo para que el día cinco estuviera todo perfecto.
Quedaba el toque final. Comunicarlo al Área de Cultura del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, ambientar el templete del Portón de la época y darme el gusto de servir un café a los asistentes. Para ello me puse en contacto con Cafés Santa Cristina, el café de Málaga, y les hablé de la temática del libro y de la presentación. Desde el primer momento me dijeron que contara con ello y que colaborarían de forma altruista.
Parecía que todo rodaba perfectamente. Se habían alineado los astros. Les pedí si tenían algunos sacos de café para ambientar el templete y me dijeron que sí, que me los dejarían aunque el café ya viene en containers nada románticos.
Conforme comenzaron a llegar personas a la presentación me emocionaba por momentos. Acostumbrada a hablar al público, ésta ocasión iba a ser diferente y por eso tragaba saliva con mayor frecuencia. Tras recibir la exposición del vídeo tuve que beberme un botellín del nudo que tenía en la garganta. Pensaba en ellos, en cómo se embarcaron en tamaña aventura y me enorgullecía de ser descendiente de unos valientes como ellos además de poder dar a conocer ese capítulo olvidado, que había pasado sin pena ni gloria. Ahora que soy madre no puedo dejar de imaginar cómo debería verse una madre de desesperada para embarcar con toda su familia, incluyendo al más pequeño de tan sólo un año. Muy desesperados debían estar.

A vosotros, que aunque no os haya conocido personalmente os he conocido en el transcurso de éstos años a través de escritos y de recuerdos…

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