¡Piensa en ti!

A mí me da vergüenza que día tras día salgan en las noticias la misma noticia: los crímenes machistas. No por ser repetidas dejan de dar escalofríos todas y cada una de las muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas.

He escrito y pensado mucho acerca de ese tema, he leído bastante y me he documentado sobre este tipo hecho a lo largo de la historia así como en las diferentes sociedades. Y es tremendo.

Ya se sabe que esos crímenes se basan en la fórmula ancestral y desfasada como es el patriarcado que otorga al hombre y a la mujer diferentes roles por el simple hecho de ser varón o hembra, que ya es decir. A sabiendas de eso, aún así, el patriarcado lo impregna todo. TODO.

Los libros de texto, televisión y demás medios, política, comercio, películas, trabajos, organizaciones, sueldos… No hay nada que escape al patriarcado y ahí es donde hay que intervenir, desde mi punto de vista. Educar en igualdad real crearía actitudes de igualdad, interiorizándolas y formando una realidad cognitiva en los individuos que cambiaría mucho esta sociedad con sus comportamientos.

Pero no se hace. A pesar de las medidas bien diseñadas en miles de libros editados a todo color que se apilan en las estanterías de organismos oficiales y otras muchas que se regalan en centros de la mujer, ayuntamientos y demás entidades, todos sabemos el impacto que tienen  a juzgar por las estadísticas además de predicar en un entorno muy reducido y hasta dirigido a mujeres. Eso no sale en la tele, ni se estudia en los colegios, ni  de ello se hacen películas.

Mi deseo es no escribir ni una palabra más de este tema, pero me siento pesimista. Creo que hay intereses en continuar con este sistema patriarcal. Para muchos será lo más cómodo, aunque, a veces, haya que llorar alguna muerte como un sacrifio.

Por otra parte, desde aquí, le quiero decir a las mujeres algo: en cuanto veas que tu pareja te deja plantada sin darte explicaciones y luego vuelve haciéndote creer que eres tú la culpable porque no entendiste bien el mensaje, te miente, te oculta información, te dice medias verdades, discute con una intensidad brutal y luego te arropa para decirte que te quiere, utiliza la violencia física, te chantajea psicológicamente, te pide dinero, te vigila los gastos, te hace sentir mal, te aparta de tu familia y amistades, te crea inseguridad, te obliga a hacer cosas que no deseas, crees que no le mereces porque vales poco hasta el punto de pensar que eres afortunada porque te quiere. ¿Realmente mereces una persona así? ¡Aléjate! ¡Piensa en ti!

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