Novena edición “Flamenco al Aula”

Este viernes hemos celebrado la novena edición del proyecto “El flamenco al aula”. En estos nueve años de historia se han conseguido importantes logros: más de setecientos alumnos han pasado por la peña flamenca para conocer el flamenco de cerca, han venido artistas malagueños de talla internacional, se ha elaborado un informe que fue presentado en la Universidad de Sevilla y recientemente en la Universidad de Granada.

Sin duda, lo más importante es que es una actividad encaminada al fomento y la difusión del flamenco en el ámbito educativo, del que han tomado nota diferentes centros educativos, por lo que, podemos decir que es un referente. Lejos queda aquella propuesta de 2006 que nació como un proyecto pionero y que quería acercar el flamenco a los estudiantes.

En estos nueve años, el flamenco ha gozado de una expansión muy importante, gracias en parte al reconocimiento de este arte como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. A raíz de ello, la Junta de Andalucía ha elaborado una orden 7 de mayo de 2014, por la que se establecen las medidas para la inclusión del flamenco en el sistema educativo andaluz. Y como podréis comprobar, en ésto, es también pionera nuestra peña: en acercar el flamenco a los discentes.

Hoy han venido a la peña unos ochenta alumnos y alumnas, acogidos por socios que con alegría los esperaban. Como en ediciones pasadas comencé un recorrido por el cante visitando cada una de las provincias andaluzas, una vez hubieron hecho la presentación Remedios González, directora del IES Gerald Brenan, y de Ildefonso Espínola, presidente de la peña. Antes de tomar asiento presenté a quienes me acompañarían por ese viaje, a los artistas invitados: Virginia Gámez y Curro de María.

Es un lujo haber podido celebrar esta edición con artistas de talla internacional. Curro venía de Madrid de representar su espectáculo “Cartas a Pastora”, Virginia acaba de presentar su primer disco “Soñé” y esperamos sólo un mes para escucharla en las tablas del festival.

Con la guitarra de Curro y la voz de Virginia hemos paseado por los fandangos, las malagueñas, las cantiñas, la soleá, la taranta, los fandangos de Lucena y los tangos de Graná, para terminar por bulerías, que han acompañado a las palmas dos alumnas, María José y Desiré. Esta última se ha arrancado a bailar por bulerías con mucho compás y gracia. Por último, la peña ha ofrecido un aperitivo para alumnado y profesorado.

Esta edición la he querido dedicar a dos personas muy especiales. A Belén Novelli por haber sido una persona que ha roto moldes por ser guitarrista, mujer y francesa además de no tener ni veinte años y que nos dejó en el mes de enero. Y también he querido dedicar a ese maestro del que tanto aprendí esta novena edición y que se fue allá por octubre: a mi maestro Fermín, pieza indispensable del Ies Gerald Brenan.

Personalmente, como impulsora y organizadora del proyecto, año tras año me siento reforzada en seguir realizándola. Veo que el alumnado atiende a los cantes con interés, participa en la actividad y sabe escuchar, y estoy segura de que lo que hayan podido aprender en la conferencia ilustrada de hoy lo guardarán en sus memorias y tendrán esta experiencia con el flamenco como referente.

 

FlamencoAula2015

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Recuerdos

Nuestras vidas están llenas de recuerdos que evocan los momentos más importantes que, cuidadosamente, seleccionamos. En otras ocasiones, un olor, una imagen, un sonido, un sabor o una textura nos hacen recordar algo que hacía años se pensaba que estaba en el olvido. Y hay otros recuerdos, malos por lo general, que son borrados de nuestra mente en un intento de eliminar la basura, por aquello de no hacer daño, de no intoxicar o de dejar espacio para mejores sensaciones.

Intentamos no olvidar determinados momentos mediante el arte, una fotografía o un vídeo. Un libro de lectura obligatoria de COU con el que nos topemos en la estantería puede hacernos navegar hasta la adolescencia y recordar con nitidez los compañeros, profesores y anécdotas de hace veinte años. Un perfume nos puede recordar un momento especial vivido con alguien especial o también una etapa de nuestra vida, la que duró el tarro de colonia de moda como, en mi caso, Chanson D´Eau.

Cuando visitamos una ciudad buscamos como locos un souvenir típico, que luego colocaremos en el lugar de la casa donde nos quepa. Será el protagonista durante un tiempo y luego pasará a un segundo o quinto plano, conforme vayamos visitando lugares y añadiendo souvenirs a la estantería. Mi caso es más bien el de comprar postales que almaceno en una caja. Ya llevo tres. A ellas vuelvo muy de vez en cuando para recordar los lugares visitados y maravillarme con la belleza terrenal o la grandeza del ser humano plasmada en edificios, utensilios o costumbres desconocidas.

Una foto bien sirve para ilustrar también momentos: cada Semana Santa miles de fotos son tomadas por las mismas personas a las mismas imágenes para formar parte del archivo personal o quizás, perderse en la memoria del móvil, sirviendo tan sólo para registrar el momento. Eso es lo que me llama la atención: la necesidad de inmortalizar esos momentos con fotos o vídeos, cuando en realidad hay que vivirlos con intimidad y disfrutarlos al máximo, algo hay dentro de nosotros que nos impulsa a programar el móvil o la cámara para echar esa foto. Increíble!

Es una necesidad humana asignar emociones a las cosas tangibles. Cosas que no tienen por qué significar nada pero que nos hacen volver a ese momento especial, a ese ser especial. Una costumbre muy humana que nos enriquece y nos regala aires de otros tiempos, pero que también hay que controlar y no dejar que nos domine, sino que cumpla esa función: la del recuerdo.

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