Virginia Gámez y Curro de María en el almuerzo en beneficio a Cáritas.

Ayer sábado 17 de mayo se celebró en la peña flamenca un almuerzo en beneficio a Cáritas. Muchas familias se encuentran en situaciones desfavorecidas, víctimas de una crisis descontrolada. Para ayudar un poco, a propuesta de Sergio Lara, se organizó este almuerzo que consistió en entrantes de embutidos, callos, carne en salsa y una rica tarta de helado que regaló el comerciante Miguel. Acudieron tanto socios de la peña como una representación de esta asociación en el municipio.

Para la sobremesa escuchamos a la malagueña Virginia Gámez acompañada a la guitarra, cómo no, por su amigo Curro de María. Para la ocasión, la cantaora eligió un atuendo que recordaba a las antiguas zíngaras, una falda alegre y colorida y una camiseta vaporosa. El pelo largo, suelto.

Comenzaron la actuación con unos tarantos. La guitarra de Curro dejó entrever su sabiduría y armonía desde el primer momento con falsetas escogidas. Empezó Virginia a calentar motores. Continuó con unos tientos tangos ya más asentada y cogiendo cofianza, dando juego al honorable. Cuando cantó por granaina y media nos metió Virginia en la misma Graná y en la vega, en la torre de la Vela, en el Sacromonte, en el Albaicín. Comenzaron a brillar los ojos de más de uno que retiraban, con disimulo, las primeras lágrimas. Menos mal que llegaron las alegrías y dieron un respiro a tanta emoción. Cantó por la cantiña escogiendo distintas variedades, como a ella le gusta. Hacía tiempo que no se escuchaban en el escenario unas alegrías de Córdoba y asi, dejó un regusto alegre aunque después llegó la soleá, que tengo el gusto de decir que me las dedicó a mí, que fui alumna de ella en la Escuela de Cante de Málaga allá por 2007, durante el primer año de su fundación por parte de la Federación de Peñas de Málaga. Curro, por tanto, puedo decir, que me ha acompañado a la guitarra en las piezas que, con valor, acerté a interpretar las veces que por allí me dejé caer.

Empezó por soleá apolá, vapuleando ya los entresijos de las emociones. Después se fue a Triana para volver luego a la apolá. Ya para entonces estaba la gente tan “tocá” que no disimulaba ni podía esconder las lágrimas que nacían de la emoción de las letras, de la voz, de la melodía, del lugar encantado a donde nos llevaba la voz de Virginia que lo mismo bajaba a lo más profundo, sumergiéndonos en la tranquilidad, que subía a lo más alto, sin saber de dónde y sin respirar, hasta llegar a la cúspide con gloria y poderío. Increible. Ahí nos zarandeaba directamente hasta despertarnos de ese letargo al que nos había llevado antes.

Las bulerías hacían presagiar un final cercano. Empezó por la Lole con una alegre letra “Vente conmigo niño” aunque luego se metió en otros berengenales que arrancaron las risas y olés de un público entregado. Mucho arte. Cerró con unos fandangos a petición del público y logró arrancarles unas lágrimas al mismo guitarrista dedicándole un fandango a quien siempre la acompaña, a su amigo del alma, a su compañero de fatigas Curro de María.

Una actuación estelar que dejó feliz tanto a los artistas como a quienes nos acercamos a compartir esa tarde en amistad y con buen arte.

 

 

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Ildefonso Espínola, el presidente, en la presentación del acto. 

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Los artistas entregados en la actuación. 

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Amigos de la peña y artistas. 

 

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Flamenco al Aula 2014

 

Lo que en un principio comenzó como algo anecdótico se ha convertido en un referente provincial, una apuesta decidida por aunar flamenco y educación, juventud y veteranía, arte y conocimiento.

Cuando en 2007 presenté el proyecto ante mi Junta Directiva pensé, como ahora, que sería interesante acercar al flamenco a los discentes. No pensé, ni imaginé, que podría prolongarse tanto en el tiempo hasta constituir una actividad de tamaño reconocimiento y tanto calado, pero así es.

Este viernes se celebró la octava edición del proyecto que os cuento denominado “El flamenco al aula”. No es ni más ni menos que el resultado de la constancia y perseverancia en el interés que tengo por dar a conocer el arte que tanto me emociona a la juventud. Y menos mal que desde la peña flamenca y desde el instituto Gerald Brenan confían en mí y creen que esta actividad es productiva y enriquecedora.

Llegaron a la peña un total de cien alumnos/as. Los socios ya habían colocado las sillas en la planta baja, habían hecho bocadillos, habían comprado las bebidas. Pepe, Cristóbal, Juan, Jose, Rafael, Manolo, Ilde… todos a una ayudando. Luego llegó Salvorita que animó a que vinieran las cámaras de la televisión (y así se hizo), mi padre también llegó con su cámara para inmortalizar el acto (como hace cada año) y mi madre también vino por allí a acompañar.

La cantaora a la que llamé este año ha sido Delia Membrive y el guitarrista Luís el Salao, ambos del Arroyo de la Miel y curtidos en los escenarios de medio mundo pese a su juventud.

Los niños tomaron asiento, el presidente, Ildefonso Espínola, les dio la bienvenida y recordó la importancia de una actividad como el flamenco al aula. Después me subí en el escenario, contenta y feliz de tener otro año más a tantos alumnos/as, en la peña. Presenté a los artistas y comencé a dar la charla a nivel básico sobre el flamenco y los cantes paseándome por toda la geografía andaluza empezando por Huelva y pasando de una provincia a otra mientras se escuchaban fandangos, soleá, malagueñas, alegrías, tangos y bulerías. Un solo de guitarra se dejó sentir, porque no sólo el cante es el protagonista. Hay que escuchar a la guitarra también y, aprovechando la ocasión, dediqué la octava edición de “El flamenco al aula” al genio de Algeciras que tanto ha aportado a la guitarra y al flamenco con su genialidad así como con su forma de entender el flamenco: Paco de Lucía.

Me pareció impresionante ver cómo los alumnos escuchaban los cantes, concretamente la soleá. No se escuchó ningún murmullo ni se interrumpió el cante de una Delia que hacía distintos estilos de soleá. El aplauso fue sonoro y animó a seguir con la charla. Entre el público había alumnos que tenían una larga tradición con la peña flamenca: el nieto de Paco Lara, los nietos de Martín y Santi Morales, el sobrino de Juan de Dios… la nueva generación que no se puede perder.

Al final, el alumnado degustó un aperitivo que tenía preparado la peña, que se mostró satisfecha de volver a ver el paso de tanta juventud. Ya estamos preparando la del año que viene.

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LOLA, ROSA MORENA

Hoy se cumplen 19 años que España llorara la pérdida de la Faraona, de Dolores Flores Ruíz, de Lola Flores, de Lola de España.

No ha visto este país una artista tan esplendorosa, versátil, genuina, auténtica, carismática, graciosa, camaleónica pasearse por el mundo. Era capaz de emocionar a las estatuas. Cantaora, guitarrista, torera, actriz, rapsoda, andaluza, jerezana, gitana y paya. Todo lo que hacía, cantaba, bailaba o contaba lo convertía en arte. No hay palabras para describir la fuerza, la garra, el poderío de esta mujer racial y morena que nació para gloria de España.
En honor a ella, a su memoria y al legado que nos dejó hoy le dedico esta entrada.
Siempre en el recuerdo, Lola Flores. ¡Te queremos, rosa morena!

Nina

La escuché por casualidad y me enamoré de su garra, de su voz, de su arte.

Esta noche me quedo con ella y con su canto a la libertad… y con ese mensaje que grita en esta maravillosa canción: nada es imprescindible más que nuestro cuerpo, nuestras ideas y la salud.

En la sociedad en la que vivimos hay tanto de accesorio que no caemos en pensar cuánto de lo que nos rodea nos es innecesario. Le cogemos apego a las cosas materiales hasta el punto que nos cuesta desprendernos de ellas, por muy inútil que sea. Les añadimos un valor sentimental del que somos, en cierta forma, exclavos.

Quedémonos con lo puro, con lo esencial mientras escuchamos este canto en la voz desgarradora de Nina Simone.